¿Qué le dirás a tu nieto cuando te pregunté por qué hoy no somos sostenibles?

sostenibilidadHoy en El País hay dos artículos muy diferentes, pero al mismo tiempo muy relacionados. Ambos me anticipan una situación muy incómoda que viviremos (ojalá todos) dentro de unos años, cuando nuestros hijos o nietos se pregunten en qué estábamos pensando mientras tirábamos el planeta por la ventana…

El primero es un artículo de José Luis Blasco (socio responsable de Global Sustainability Services de KPMG) titulado “La sostenibilidad entra en el diccionario“. publicado en la página 23 del suplementos Negocios. Uno de sus párrafos dice:

…todo apunta a que la historia será severa con nuestra actual forma de vida, al igual que nosotros juzgamos como primitivos comportamientos del pasado. Nuestros nietos preguntarán cómo, conociendo las consecuencias, podíamos transportarnos o generar energía con máquina tan ineficientes, consumir la misma aguara para beber que para regar el césped, destruir bosques centenarios para colocar el suelo de nuestra casa o, lo que es peor, hacer una barbacoa, enladrillar la costa o simplemente generar semanalmente residuos por el pero equivalente a nuestro cuerpo. También se preguntarán cómo podíamos consentir que se explotaran personas para tener más camisetas o electrodomésticos, que la vida valiera tan poco en tantas partes del mundo o que la corrupción equivaliese a entre el 20% y el 40% de la ayuda oficial al desarrollo.

Sigo leyendo y veo el segundo artículo, en la página 22 del periódico, donde el texto “La fiebre del oro ártico” dice entre otras cosas:

Tiene gracia que, en plena fiebre de escepticismo sobre el cambio climático, las petroelras estén empezando a explotar las consecuencias del calentamiento. Llega la fiebre del oro ártico (…) El buque Esperanza de Greenpeace se ha desplazado allí para protestar contra las perforaciones en una zona frágil que alberga focas, ballena azules, osos polares y aves mrigratorias. Pero rara vez una fiebre del oro de ha parado con argumentos.

Caben, al menos, tres opciones ante noticias de este estilo, que cada vez son y serán más frecuentes:

  1. Refugiarse en el escepticismo: acusar a los autores de demagogia, defender que no es para tanto y seguir igual (durmiendo menos tranquilo por la noche, por que en el fondo esa es una pose)
  2. Intentar reducir nuestro consumo de energía, ser más consecuentes con lo que hacemos y decidir con nuestro voto en las próximas elecciones: consumir y votar son las opciones que más impacto puede tener en la economía y la política, al menos de las pocas en manos de los ciudadanos (durmiendo un poco menos tranquilo por la noche al no poder confiar en nuestros políticos y al pensar que el tema voto va a largo plazo)
  3. Además de 2) dar soporte a las iniciativas locales y globales que defienden modelos alternativos y no por ello, menos realistas. Quizás, en el fondo, sean las únicas de verdad realistas (y dormir como bien se pueda…)

¿Cómo lo ves tú?

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