Tag Archives: Agustín Fernández Mallo

¿Nocilla Lab? Queremos más nocilla…

A menudo ocurre que cuando uno tiene las expectativas muy altas sobre algo, suele acabar decepcionado. Pasa cuando tus amigos ponen una película por las nubes, cuando alguien te recomienda vivamente que conozcas a fulanito o bien cuando alguien que cree saber tus gustos te recomienda un libro como si fuera el último libro que tuvieras que leer en tu vida. Te habrá pasado también con más de una canción, quizás al ver el directo de un grupo que sonaba tan bien cuando lo escuchabas en casa... La película, fulanito, el libro o la canción no son menos buenas cuando descubres que a ti no te gustan "tanto", es quizás que pusiste el listón muy alto. ¿No te quedas a veces con la duda de por qué a ti no te parece tan genial? Yo, a veces, sí... Me he quedado con esa duda con "Nocilla Lab", el libro que cierra la trilogía Proyecto Nocilla, de Agustín Fernández Mallo. Me gustaron tantísimo los dos primeros libros que éste me ha decepcionado un poco. Quizás por que eso de Leer más

¿Confías en tu intuición?

Leído en Nocilla Experience, de Agustín Fernández Mallo: Malcom Gladwell comienza su libro, Blink: The Power of Thinking Withouth Thinking, con la historia de un kouros, una estatua de un joven de la antigua Grecia, que llegó al mercado de arte y estuvo a punto de ser adquirida por el Museo Getty de California (...) Tras 14 meses de investigación, el personal de Getty llegó a la conclusión de que la estatua era auténtica (...) pero llamaron a un historiador de arte llamado Federico Zeri a ver la estatua y nada más verla dictaminó que era falsa. Otro historiador del arte percibió que, aunque tenía la forma de una estatua clásica auténtica, de algún modo carecía de ese espíritu. Un tercero sintió una "repulsión intuitiva" cuando la contempló por primera vez (...) la estatua había sido esculpida por falsificadores de Roma (...) Los equipos de analistas quye investigaron durante 14 meses se equivocaron. Los historiadores que confiaron en sus corazonadas iniciales Leer más

¡¡¡CONSUME!!!

Navidades ad portas. Me gustan los días libres, cocinar para los míos, las largas sobremesas, las copas de cava en buena compañía. Me gusta la sonrisa de mi sobrino con sus juguetes nuevos. No me gusta la presión publicitaria, el "compra, compra", rebanarme los sesos buscando un regalo que nunca es tan perfecto como uno querría. No me gusta que se conviertan estas fechas en un alegato al consumo desmesurado. No me gustan los contenedores hasta arriba de cajas vacías y los fragmentos de poliuretano volando por todas partes. Y odio a los papanoeles de pega colgando de los balcones ¡Pero de dónde ha salido eso tan absurdo! El capítulo de lo que no me gusta se resumen en la opinión de uno de los personajes de "Nocilla Experience" de Agustín Fernández Mallo. Entonces pensó que la vida es un anuncio de teletienda al que le han eliminado el producto anunaciado. Ése parece ser el paisaje. Leer más

Luz y vida

Sabemos que la luz no es del todo imprescindible para la vida. Hay vida en cuevas profundas, pequeños animales ciegos que se sirven de otros sentidos para alimentarse de otros animales, igualmente ciegos. Hay vida en el subsuelo que nunca ve la luz. Una caza a oscuras de animales que no se ven suena a algo muy cruel, quizás por que nosotros, que vemos, nos sentimos en cierto modo indefensos estando a oscuras. Hay vida en fosas abisales, hay vida ajena en quienes tienen parásitos bajo la piel, o en los intestinos. Leo en "Nocilla Dream", de Agustín Fernández Mallo: No existe espacio si no existe luz. No es posible pensar el mundo sin pensar la luz (lo dijo Heráclito, lo dijo Einstein, lo dijo el Equipo-A en el capítulo 237, lo dijeron tantos). Y sin embargo dentro de cada cuerpo todo es oscuridad, zonas del Universo a las que la luz jamás tocará, y si lo hace es por que está enfermo o descompuesto. Asusta pensar que existes por que existe en ti esa muerte, esa noche para Leer más

¿Cuánto cambiamos y cuánto permanecemos?

En pocas semanas se dará uno de esos rituales sociales que espero con ganas cada año: la cena con los amigos del instituto. Y este año, tenemos además una celebración: hace veinte años que nos reunimos. Más de la mitad de nuestra vida. Creo que tiene mucho mérito que un grupo de amigos (somos entre 12 y 15, según el año) mantenga contacto de esta manera. Os parecerá una tontería, pero me gusta mucho ver cómo cambiamos, y también como aunque la vida nos ha deparado caminos diferentes, tampoco andamos tan lejos unos de otros en lo más elemental. Aparecen parejas, desaparecen otras, surgen niños, que crecen deprisa, cambios laborales, cambios de residencia, cambios físicos... Lo más interesante es la evolución de cada uno. Quién fue un adolescente asalvajado es ahora un padre de familia calmado y equlibrado; quién fue un empolloncete serio es hoy un simpático bala perdida, quién parecia que iba a comerse el mundo efectivamente se lo come a grandes mordiscos... Las Leer más